Essays

 

Para Laura.

‘Cuellas + Cuellas. Dos Miradas’. 

Al contemplar la obra de Laura recuerdo las palabras de García Lorca en su viaje a Nueva York: “yo quisiera quedarme desnudo como un cero y contemplar … Esa mirada mía, que fue mía, pero que ya no es mía”. Dice sentir el terror de haber perdido su mirada y su rostro entre la multitud, esa “multitud solitaria y promiscua” de la que hablaba Baudelaire. Y en el caos de la viviente y frenética Nueva York oigo a Whitman y su Canto de la vía pública.

Al utilizar el expresionismo como técnica se privilegia el sujeto sobre el objeto. Todo lo personal y privado perturba al objeto. Este subjetivismo radical le sirve a Laura para objetivar un estado psicológico que va más allá de lo aparente. Es una búsqueda no sólo estética sino también existencial. Con una mirada audaz e iconoclasta, aparentemente azarosa, capta un mundo surreal. Sin rehuir del todo a la figura humana, la sitúa en un espacio onírico e irracional, recurriendo a las formas del expresionismo abstracto.

En un simultaneísmo caótico donde todo tiene la misma importancia que todo, sin asideros de pertinencia ni subrayados de unas cosas a costa de otras. Es una amalgama caleidoscópica de sensaciones fragmentarias, que utiliza el automatismo como forma liberadora del subconsciente. En imágenes, que Bousoño denominaría visionarias continuadas, se crean climas irreales e inquietantes, ambivalentes entre la seducción y la angustia que produce la gran metrópoli.

Hay que ser duro con la mirada ante la obra de Laura, debemos realizar un trabajo suplementario recorriendo una distancia que no sería necesario hacer ante la inmediatez expresiva de un arte realista. Ser “compañeros de camino” como decía Cortarzar. El que contempla debe activar su sensibilidad al máximo y dejarse llevar por la emoción primera, emocionarnos sin entender, o “entender no entendiendo” como decía San Juan de la Cruz. Si acaso, a posteriorí podríamos analizar el por qué de esta emoción, cosa que para algunos es absolutamente innecesario desde el punto de vista estético.

Pero el mirar amplia la mirada, y como decía Klee: “todo lo que vemos es ilimitado como nosotros mismos”.  La obra de Laura puede darnos tanto como nosotros le damos en un intercambio de interrogaciones entre la obra y el observador, que no puede desprenderse tampoco de su personalidad y de todas sus vivencias. Además, muchas veces, la individualización circunstancial y existencial del artista hace inaprensible un posible significado intencional. Es un arte no referencial, signo de si mismo.

Decía Calvo-Serraller: “Sin el desvarío artístico perderíamos la capacidad inquisitiva y nos transformaríamos en una conformista máquina de respuestas acomodaticias”, seríamos, como diría Laura, “presos de nosotros mismos”.

Nos sorprende la destreza en colocar en la composición mensajes de difícil lectura, con  encabalgamientos abruptos que rompen sintagmas cohesivos de las frases, e incluso las letras de una misma palabra, jugando con cierta gracia al escondite con el lector, lo que proporciona cierta ironía que relativiza lo dicho.

PILAR RODÉS

 

To Laura.

Cuellas + Cuellas. Two Gazes.

Looking at Laura’s work, Garcia Lorca’s words on his trip to New York come to mind: “I would like to be naked like a zero, and gaze… that look, that used to be mine, but that is no longer mine”. He claimed to have felt fear of losing his own gaze and his face among the crowd, that “lonely and promiscuous crowd” that Baudelaire talked about. And in the midst of the chaos of a frenzied and alive New York, I hear Whitman and his “Song of the Open Road”.

When using expressionism as a technique, the subject takes over and is prioritized over the object. The personal and private disturbs the object. This radical subjectivism comes in handy for Laura to objectify a psychological state that goes far beyond the apparent. It’s not only an aesthetical search, but also an existential one. With a bold and iconoclastic look, seemingly timid, she’s able to capture a surreal world. Without rejecting completely the human figure, she places it in an oneiric and irrational space, resorting to the forms of the abstract expressionism.

In a chaotic simultaneity where everything is as important as everything else, without propriety handles or without being underlined at the expense of other things. It is a kaleidoscopic amalgam of fragmentary sensations that uses automatism as a liberating form of the subconscious. With images, that Bousoño would refer to as constant visionaries, surreal and troubling climates are created, ambivalent between the seduction and the anguish that the big city generates.

One must be tough in their gaze onto Laura’s work, and carry out a supplementary work by keeping a distance that wouldn’t be necessary with the expressive immediacy of realism art. We must be “partners in crime of this journey” as Cortazar said. He who gazes must turn on their sensitivity to its full extent, and let themselves be overcome by that initial emotion, getting excited without understanding, or “understand without understanding” as John of the Cross used to say. If anything, we could later on, try to analyze the reasoning behind this emotion. Which for some may seem completely unnecessary from an aesthetics point of view.

Looking expands our gazes, and as Klee said: “everything we see is unlimited just like ourselves”. Laura’s work can give us as much as we give the work in an exchange of inquiries between the observer and the work. The observer, however, can’t get rid of his personality or his own experiences. Moreover, plenty of times, the artist’s circumstantial and existential individualization don’t really allow for an intentional meaning. It’s a non-referential art that symbolizes itself.

Calvo-Serraller used to say: “Without artistic delirium we would lose the inquisitive capacity and we would turn into conformist machines of adaptable answers”. As Laura says, we would be “prisoners of ourselves”.

The ability to place complex to read messages in the composition of the works is truly remarkable, with abrupt enjambments that break away with cohesive sentences, even with the letters of the same word and playing hide and seek with the reader, which brings some irony in order to play everything down. 

PILAR RODÉS


 

‘Cuellas + Cuellas. Dos Miradas’. 

En el avanzado atardecer de Madrid, cuando la noche sin concesiones va ganando su sitio y la luz disimulada se oculta en el poniente tras las últimas arquitecturas , es en ese momento cuando evocamos los lugares de Laura en Nueva York.

Atrás dejó su fulgurante carrera de Arquitectura en la Escuela de Madrid, donde se formó nutriéndose de la admiración por la obra penetrante de su padre. La referencia al padre es en este caso inevitable y en mis emociones se remonta, a los primeros dibujos embrionarios que Amando realizaba durante las fascinantes noches en vela que pasábamos él y yo en su casa de la calle Juan de Dios. Cada hombre es memoria y sin el enlace emocional que me reclama lo que hemos sido, nuestra identidad tendría una inevitable caducidad.

Cuellas + Cuellas es la representación de dos miradas singulares, afines y a la vez distintas.

Dos miradas unidas por el cordón umbilical de la pasión por la vida… la pasión por la cultura. Para ellos es imposible vivir la vida cotidiana sin segregar arte, como la araña, el hilo que la sostiene en el espacio.

Laura nos sorprende por el descaro y desparpajo en mostrar lo más profundo de sus inquietudes, siempre incólume a la inevitable y a la vez arrebatadora fuerza artística de Amando. Crea una nueva poética, reinventando la abstracción Mondriana de él, convirtiendo las líneas Palazuelistas de su padre en un expresionismo auténtico, de finísimo desarrollo lineal, mimetizando la perserverante y perpetuada secuencia de los OJOS.

El OJO es una constante en la obra de Amando desde sus inicios en la Escuela, ese mismo OJOque la artista reivindica como: «el ojo que ves, no es ojo porque le ves, sino que es ojo porque te ve».

No sorprende en Laura Cuellas Tanco, su talento innato, reinventando la nueva poética de Amando, como lo hizo el propio Kahn con el Estilo Internacional; para ella como para el arquitecto, la luz del día no tiene émulo. Influenciada por los talentos más incipientes como Jean- Michel Basquiat, bebe del primitivismo pictórico de este autor y con la obra de Cesare Pavese. Decía Pavese que es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno sólo y hablarle a la multitud. Ella disfruta con la plenitud del arte urbano, con la visión cosmopolita de N.Y. enriquecida de multitud de etnias, y es por lo que en su predominio del grafismo lineal le habla a esa multitud.

En Cuellas + Cuellas encontramos una enriquecedora aportación de soportes sobre los que expresar una vocación. Laura pinta sobre cartón, telas, murales, cazadoras vaqueras…Amando lo hace sobre hormas de zapatos, maletas , cajas y pequeños estuches de madera.

Ambos, bajo ese ojo y esas pestañas que te ven, desgranan todas las miradas, dando vida y transmitiendo al alma, la voluntariedad de esos materiales.

Ambos muestran la genialidad de quien ha afrontado el peligro, porque el arte nace de la necesidad, y sus pinturas sostienen la certeza de que nos van a estremecer.

JUANJO MEYLÁN MARTÍN

 

Cuellas + Cuellas. Two Gazes.

Well into Madrid’s sunset, when the night begins making its way without permission and the timid light hides in the dusk behind the last buildings. It is in that moment when we recall Laura’s places in New York.

She left behind the bright degree in Architecture in Madrid, where she got her education while at the same time feeding off of her admiration for her father’s work. Mentioning Laura’s dad in this case is inevitable and my emotions go back to the first paintings that Amando did during the fascinating all-nighters that we pulled back in the day at his house in Juan de Dios Street. Every man is a memory, and without an emotional connection that claims what we have been, our identity would have an inevitable expiring date.

Cuellas + Cuellas is the representation of two individual gazes, alike but different at the same time.

Two gazes connected by the umbilical cord of the passion for life, the passion for culture. For them, living day to day life without segregating arte is inconceivable. Much like the web is for a spider, art is the thread that keeps life floating in space.

Laura shocks with her boldness and self-confidence in showcasing her deepest worries, always unscathed towards the inevitable and stirring artistic force of Amando. It creates a new art of poetry, reinventing the Mondrian abstraction of Amando, by turning the Palazueliestas lines of her father into an authentic expressionism, of a really fine lineal development, which imitates the persistent sequence of the eyes.

The eye is a constant in Amando’s work from his early beginnings in the school of Architecture, that same eye that the artist defends as “the eye you see isn’t eye because you see it, but it is eye because it sees you”.

 For this reason, Laura Cuellas Tanco’s innate talent is not surprising. She reinvents Amando’s new art of poetry, like Kahn did with the International Style. For Laura, much like for the architect, the light of day can’t be imitated. Influenced by the emerging talents like Jean-Michel Basquiat, she drinks from the pictorial primitivism of this author and the work of Cesare Pavese. Pavese said that writing is beautiful because it brings together two different joys: speaking to oneself and speaking to a crowd. 

Laura enjoys the plenitude of street art, with the cosmopolitan vision of New York enriched with a variety of ethnicities, and for this reason, she speaks to this crown in her predominance of lineal grafism.

In Cuellas + Cuellas we find an enriching support on which to express a calling. Laura paints on cardboard, fabrics, murals, jean jackets… On the other hand, Amando uses shoe lasts, suitcases, boxes and small wood cases.

Both of them, under those eyes and eyelashes that look at you, split all gazes, bringing life and connecting with our souls the willingness of such materials

They both showcase the greatness of someone who has faced fear, because art is born from a need, and Amando’s and Laura’s paintings hold the conviction that they will shake us to our core.

JUANJO MEYLÁN MARTÍN